El siguiente es el primer artículo publicado, firmado por Marina Vaintroib, directora de OPTIMAR, y producido en la provincia de La Rioja.
La chaya riojana, el único carnaval a base de harina, vino y albahaca
"Dicen que en La Rioja no hay agua para tomar, pero sí hay y mucha, para chayar" (Ariel Martínez)
Esta versión 2010 de la Chaya -que en breve la legislatura declarará patrimonio cultural provincial- coincidió con la adhesión de La Rioja al Sistema Argentino de Calidad Turística (SACT), programa que brinda herramientas orientadas a promover la cultura de la calidad y la mejora continua del sector y sus actores.
"Chayar" (del quechua challay: mojar o rociar) es una experiencia inolvidable y apta para todo público, por su cualidad ancestral, su detallada simbología y la alegría que hermana a los participantes: todas las diferencias, sociales, económicas e intelectuales desaparecen bajo un manto de harina.
De origen diaguita, la Chaya está ligada a la recolección de frutos, el agradecimiento a la Pachamama y la ofrenda por la fertilidad de la Madre Tierra. Al ritmo de la música, abundante vino riojano y sabrosas empanadas, se prepara el ritual que alejará lo malo y liberará la alegría.
Los topamientos barriales
Los roles protagónicos son el del Pulljay (muñeco de trapo a escala humana, que se desentierra al inicio y preside la celebración hasta su quema y entierro, el último día de la fiesta) el compadre y la comadre -elegidos por los vecinos- que presiden el topamiento barrial junto a un cura. Tras bendecir una "guagua" de pan, que será repartida entre los participantes, los padrinos son coronados con albahaca trenzada. Se dispone entonces el enfrentamiento amistoso entre hombres y mujeres, encolumnados tras la comadre y el compadre, acercándose y alejándose tres veces para luego borrar diferencias girando bajo una lluvia de harina. Desde hace algunos años el municipio incentiva el trabajo de cada barrio, premiando los mejores topamientos, muñecos o canciones compuestas para la ocasión.
La leyenda del amor no correspondido
La bella joven Challai, "homenaje vivo a la Allpa Huama" (Madre Tierra) según los diaguitas, huye a las montañas desengañada. Las interpretaciones difieren: fue por un joven colono rubio, cuya familia no la aceptó, o por el semidios Pulljay, que no correspondió el amor de Challai.
La luna, compadeciendo el sufrimiento, la convierte en nube para que pueda elevarse sobre los cerros y regresar cada febrero como rocío y lluvia.
Pujllay, perseguido por la tribu de Chaya, es quemado y enterrado. Otras versiones sostienen que Pulljay, borracho de tristeza, cae en un fogón y muere.
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